
Nota de editor: este es la cuarta parte en la serie de artículos de Consejo Bíblico no Diluido: Conoce a Dios por medio de sus nombres.
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Hubo una gran preocupación en Pablo que los líderes cristianos de hoy han perdido, esto porque han centrados sus ministerios en el hombre solamente y no en Dios; este desasosiego del Apóstol Pablo, surgía de un ardiente deseo, de que la iglesia de sus tiempos que lo conocía, los que nunca lo habían visto y la que en un futuro tampoco lo conocerían, fueran consolados, unidos en amor. El principio que quiero resaltar, es que esta iglesia invisible, que se hace visible en las congregaciones locales, pudiera “alcanzar todas las riquezas del pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo”, Colosenses 2:2 RV60.
Con esta serie de artículos de Consejo Bíblico no Diluido, lo que queremos hacer, con la ayuda de Dios, es lograr que la iglesia pueda llegar, como era la inquietud de Pablo, a alcanzar las riquezas de la plena convicción de la mente, obteniendo un conocimiento preciso del misterio de Dios el Padre y de su Hijo amado Jesucristo, para que le puedan glorificar y servir.
En otros artículos anteriores, hemos ya abordado sobre los temas concernientes al conocimiento de Dios el Padre, ahora dedicaremos los siguientes, a tratar sobre el conocimiento de Hijo y Señor nuestro Jesucristo.
Desde la caída del hombre hasta hoy, ha habido una enorme brecha entre Dios y la humanidad; la distancia ha sido inalcanzable, esta lejanía que fue provocada por el pecado del hombre, humanamente hablando es irreconciliable. Dios ha acortado la distancia por medio de su hijo amado en el cual tuvo contentamiento; aunque todos hemos heredado la culpa legal y la naturaleza corrompida de Adán, Cristo no la posee y es así que a través de Él, de su vida y ministerio, por su muerte y resurrección, es que Dios a reconciliado a su pueblo con sigo mismo, para que estos le crean, le busquen, le adoren, le sirvan, le honren y le glorifiquen.
LA PREEXISTENCIA DE CRISTO.
El Hijo de Dios, la segunda persona de la trinidad, ya existía eternamente en un estado de gloria antes de su encarnación, y hoy dedicaremos este post a enseñar biblícamente sobre la deidad y la preexistencia eterna de Cristo, aún antes de haber sido engendrado en el vientre de la Virgen María por el poder del Espíritu Santo y también antes de haber pisado esta tierra.
La existencia del Hijo de Dios no sólo es natural, no sólo es la vida del hombre histórico, que nació físicamente, vivió 33 años y murió crucificado. Dios es atemporal porque que es infinito, no está limitado por la materia, tiempo y espacio; por tanto, si vez hacia la eternidad pasada, Cristo ya existía eternamente en la segunda persona de la trinidad; también, si vez hacia la eternidad futura, Cristo existirá perpetuamente como Dios, Él es preexistente, es el mismo de ayer, es el mismo de hoy y lo será por los siglos de los siglos.
Cristo es una de las personas de la trinidad, es igual al Padre y al Espíritu Santo en deidad y existencia eterna, como está escrito:
1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
2 Este era en el principio con Dios.
3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Juan 1:1-4 RV60
En el principio Cristo era el Verbo (gr. logos). Jn. 1:1.
El significado de lo que traducimos de la palabra griega logos al español es: expresión, palabra, razón, causa. Siendo Cristo el Verbo en el principio, no refiriéndose al principio de la creación del universo, sino dando un sentido de existencia eterna pasada, Cristo era con Dios.
La existencia de Jesucristo, no inició en su nacimiento físico, ni terminó en a sus 33 años, en su muerte en la cruz, la existencia del Hijo de Dios, trasciende al tiempo, porque Dios en su atributo es trascendente y no lo limita el tiempo.
En el principio Cristo estaba con Dios. Jn. 1:1,2.
Jesús pre-encarnado, es la expresión de la mente de Dios, es la palabra por la cual fueron hechas todas las cosas, es la razón de lo existente, es la causa de la creación.
Siendo el Verbo en el principio, Cristo era Dios. Jn. 1:1
Cristo es Dios, es de la misma sustancia y es co-igual con el Padre, y con el Espíritu Santo, es preexistente y eterno. Cristo no es el Padre, ni es el Espíritu Santo, (con esto no se trata de decir que hay tres dioses); sino que Cristo es uno con el Padre y con el Espíritu Santo, y son iguales en divinidad y atributos divinos. Es Santo, es Justo, es Bueno, es Soberano, es Verdadero, es Todopoderoso, es Auto-suficiente, es Omnisciente, ¡Cristo es Dios!.
Todas las cosas, por Cristo fueron hechas. Jn. 1:3.
La Biblia le asigna a Cristo, la acción de la creación, Él es el creador; como la segunda persona de la trinidad, Cristo es el encargado de ejecutar la creación de todo lo que existe. En Cristo está la vida (Jn. 1:4). Jesucristo es el Señor de la vida, el dador de la vida porque Él es la vida, y no hay verdadera vida fuera de Él. Jesús es la Luz donde no pueden prevalecer las tinieblas ni la muerte eterna. (Jn. 1:4). Jesús el Cristo es la vida eterna.
LA ENCARNACIÓN DE CRISTO.
14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
Juan 1:14 RV60
El Cristo siendo el Verbo, se hizo carne. Jn. 1:4.
La segunda persona de la trinidad, es el verdadero y eterno Hijo de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre, el redentor, mediador del nuevo pacto, el que siendo Dios en su naturaleza divina e igual al Padre en sustancia, vino a habitar en este mundo; fue concebido por el Espíritu Santo en el vientre de la virgen María, nacido de ella en su naturaleza humana pero sin pecado en la persona de Cristo; las dos naturalezas, enteras, distintas y perfectas; la divina y la humana, fueron unidas inseparablemente en la persona de Jesús, quien es cien por ciento Dios y cien por ciento hombre, esto con el propósito eterno y soberano de salvar de condenación eterna a los que creen en Él y se arrepienten de sus pecados, esto como fruto de verdadera Fe.
El Verbo habitó en este mundo, en la persona de Cristo. Jn. 1:14.
El Verbo, El eterno Hijo de Dios, se hizo hombre para cumplir el propósito divino y modelarnos el Reino de los Cielos, el vino a mostrarnos al Padre y a enseñarnos a hacer su voluntad, manifestó su gloria; Él es el unigénito de Dios y a la vez es Dios de gracia y de toda verdad.
No te pierdas el siguiente Post de esta serie de artículos de Consejo Bíblico no Diluido, CONOCE A DIOS POR MEDIO DE SUS NOMBRES (QUINTA PARTE) que trata de Jesús el Señor.
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Si tu no has tomado una decisión de Fe por Cristo para salvación de tu alma, yo te invito hoy a hacerlo.
Dile a Jesús en oración con toda tu mente, con toda tu alma y con todo tu corazón que crees en Él, que crees que es el Hijo de Dios, entrégale hoy tu vida para que Él ocupe el primer lugar en todas las áreas, pídele que te salve y perdone tus pecados, reconoce que eres un pecador y arrepiéntete, y vive en total rendición y obediencia a Dios.
Si tu ya tienes una relación con Jesús, pido a Dios que te bendiga y que Él se convierta en lo más importante y el centro de tu vida.
Busca una una iglesia donde prediquen el Consejo Bíblico no Diluido para que puedas crecer en la fe para salvación y vida eterna.
Que Dios te bendiga grandemente en el nombre de Jesús.
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